martes, julio 05, 2005
SAL DE AHÍ
Esperando que llegue eso que nunca llega
las rubias tardes de verano
las salinas mañanas de vacaciones
Son esas cosas que se retrasan, se hacen esperar
mientras
el vino surge de odres nuevos
y produce felicidad a mares
y los amaneceres (gracias a dios)
fecundan estas alegrias
Nora guiña un ojo
que el sol fingirá no ver
cuando lea las lineas de mi mano
que se reflejan en aquella borra del café.
Si supieran las hadas amar
el mar, no sabría de tanta sal
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