martes, diciembre 21, 2004

SADOMASOSEUDOBUKOWSKI

Basado en “vos no sabés lo que es el amor” de Charles Bukowski

Amo a una pendeja,

que no me da bola.
Tiene 19 añitos,

Dios, ¡qué caramelito!
Es casi salvaje, le faltan aprender ciertos modos,

que le rompan la cara un par de veces
más, que le quiten hasta las ganas, pero...me gusta esa pendeja.
Tiene 19 años, y

me calienta.
Yo quisiera abrirle las piernas y

arrojarme de cabeza y tragarme el universo,
poner el origen en la punta de mi lengua
y lamer y libar y chupar esos

19 añitos que me calientan
Soy un maldito tonto,
“pollerudo”,“zonzo”,“perrito faldero”...

son algunos de los apelativos
que mis amigos me adjudican.
Oh nena, si supieras lo que me da
cuando no te dás.
Si supieras lo que mueven 19 años!
No me harías perder más tiempo,
robando vasos vacíos en la madrugada.
Los romperíamos por tu casa.

La veía.
La miraba yéndose,
es mejor verla así.

Alejándose.

Y me pregunté.
Qué me gusta, qué me enamora, qué me calienta de ella.

Silencio.

Solo en las películas suena la banda de sonido con una melodía acompañando la escena.
“Yo no creo en la ciencia” dije, y ella pensó en mí el fin de semana.

Lo comentó con su madre y la autorizó a que me relacionara.
Esas tardes me mataron, y las mañanas y las noches también.
Ella adormeció mi alma, me distrajo de todo, me alejó.
Cambió mis gustos. Tiró mi campera, cortó mis cabellos, y pisó mis zapatos de gamuza azul sin complejos, ni vergüenza, sin prejuicios, y me atrapó por sorpresa,
y me usó,
Y me dio placer dejarme usar,

por ella,Y maldita sea, no reaccioné,
dejé que se apoderara de mí y de mi voluntad,
ya no pensaba yo, solo hacía lo que me pedía.
No estuve a la altura como si acaso me hiciera falta ella para ser yo.
Como si ella me hiciera falta para llegar a ser quien soy.

¿quién soy?

La pregunta corta y directa exige respuestas breves,
sin rodeos. Sin elaboraciones.
Sí, tengo 35 años y amo a una pendeja de 19.
ella no calienta mis pies en invierno, solo congela mi corazón durante todas las estaciones,
lo pone en el freezer y de allí al microondas, sin escalas,

y me cocina,
y soy el hazmerreír del barrio, la facultad, del centro y la ciudad entera.
Mi triste mala fama está llegando a las localidades del interior y
ya hay quienes viajan a la capital solo a conocerme.

Soy un fenómeno. Tengo 35, y amo a esa pendejita de 19.
Lo mío es patético. Dejo todo y no tomo nada.
La rescato del quinto infierno y
me arroja sin más por el hueco del ascensor,
por la ventana de la madrugada,
a través del marco de la puerta, de los cuadros y
hasta la Gioconda sonríe con ganas, y se ríe con los visitantes.

París era una fiesta y ardía Troya mientras tanto, y los discípulos de Emaus,
y la mar nadaba en coche y la reina madre y la madre patria y la patria o muerte, y
la muerte la rondaba, y la rondaba para no atravesarla, y atravesaba la noche en puntitas de pie para no despertarla,
cuando dormía su borrachera,

y yo la miraba,
y la acariciaba,
mientras dormía,
y quise besarla

y la supe dormida,
y quise meterme en sus sueños y me tendí a su lado y
supe que sólo tiene pesadillas.

Pensé “que desolados están esos labios”, y
la idea me tentó a cobijarlos entre los míos,
pero me invadió con su tristeza y
lloré junto a ella sus dolores por que
ya no le quedaban más lagrimas y derramé las mías
sobre su pecho frágil que respiraba profundo y caía
en los olvidos de los bosques encantados.

Preguntas inútiles a respuestas no dadas:¿Quién roba vasos para ella?¿Quién duerme a su lado y la cuida cuando tiene malos sueños?¿A quién trata para el culo cuando se le da la gana?¿A quién ignora cuando le place?¿Y quién es el que la acompaña a pesar de todo y le es leal aunque no lo merezca?


Tengo 35 y amo a esa pendeja de 19.
¿Qué que le vi?
Un par de ojazos divinos,
una hermosa nariz,
lindos rasgos,
esa piel, esa mirada,
y después... su onda.
Su manera de escuchar música,

la música, el compartir gustos y escritura,
el poema que hicimos juntos, los sueños, y esa cola... esa cola...esa cola... construida a fuerza de pedal,
de subir cerros en busca de esa plaza libre,
donde aguarda la música,
en ese banco,
cuando ella encienda el walkman.
Y sí.
La amo. Y no quiero ser amigo.
Es una pendeja y yo la quiero.
Para caminar sobre su espalda,
para subir por sus muslos,
para cantarle al oído,
para tomarle el pulso, y tomar
impulso para acabar la carrera
en la meta, y caer exhausto
entre sus brazos para recuperar
la vida en cuatro versos, y acometer
sobre la vida eterna otra vez, una vez más.
Quiero romper
mis propias marcas, sobre su carril.
Nadar en sus aguas
profundas, peligrosas, abiertas.
Rescatar pulpos, calamares, cangrejos,
hervidos en agua de arroz azafranado.

Amo a esa pendeja de 19,
y estoy listo,
estoy frito,
estoy echo,
es toy,
es lo más,
es mi musa,
es mimosa,
es mi niña,
es minina,
es mi encanto,
es mi canto,
es mirada,
es mi hada,
es mi nada y es mi todo,
y sobre todo
es viento,
es vientre,
es agua, es tierra, es fuego.


domingo, diciembre 19, 2004

MIRADA


Me miran, sus ojos de gata en celo.
Sigo hablando sin prestar atención.
Ella,
como si no existiera otra realidad.
Soy una foto que clava en la pared con su mirada. No existo, no existe el mundo. Solo su mirada que todo lo trastoca.
Ya no soy yo.
Solo existe su mirada.
No pienso , no decido, soy decidido
No soy yo quien voy por libre voluntad, su sexo me atrae, me chupa, me aspira, llego a su puerta casi sin oponer resistencia.
Que hacer?
Buscar la situación, crear el clima, sacarla, buscar un lugar donde matear. Llevarla a la plaza, a la costa, al parque. Expresarle, no. Sugerirle una pasión , una cita en la cama, una visita a mis sabanas, un viaje por caricias, una piel
Sigo hablando sin prestar atención.
Ella,
como si no existiera otra realidad.
Me mira con sus ojos de gata en celo

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