viernes, febrero 11, 2005
SI ACASO
Si acaso fuese el gran Elvis manejaría mi Cadillac
como un perro feroz hasta el Hotel de Corazones Rotos.
Allí te mordería los labios, pero estaría dispuesto a que tiraras mi campera,
me golpearas en la cara, o también podrías hacerme caer,
hacer lo que quieras, y solo te pediría un favor:
-baby, no pises mis zapatos de gamuza azul-
Podría creerme Lennon e invitarte a pasarnos una semana en la cama,
por la paz mundial.
Imaginar que no existe cielo arriba, ni infierno abajo,
solo vos en el medio, justo ahí, parada,
esperando con tu boleto para viajar por el cielo con diamantes, y yo,
aunque griten –hey, tenés que esconder tu amor- te invitaría a subir a mi coche
y susurraría “woman” en tu oído.
Si fuera Charly sabría lo que necesito.
Sería el que cierra y el que apaga la luz,
aquel que como parte de la religión, reza por vos y pide que no bombardeen Buenos Aires,
no antes de que me mires a los ojos y te acerques a mí,
el que te puede estimular.
Lo cierto es que podría ser Neruda, Fito, Picasso,
o mil tipos más, pero soy Marcelo y solo tengo para darte estas pobres palabras
que conjugadas pueden hablarte de mí, de lo que tengo y puedo,
de estos y aquellos sueños, de los anhelos que anidan en mi corazón,
de las locuras que medito mientras pienso en qué locura se me podría ocurrir;
palabras estas que pueden hablarte de mi forma de amar, de crear, de amasar, de pintar, de soñar,
de tantas cosas que no cabrían en un papel.
Soy de un tiempo antes de ver la luna desde la luna.
Soy de esos años de sueños, soy un sueño realizado para realizar el sueño: otro patriota parido.
La esperanza, el Mesías, el salvador.
Un espíritu indómito, inquieto, inacabado, no complaciente.
En fin, puedo decirte que soy el destinado a despertarte por la medianoche,
a sacarte de la cama para escaparnos por la madrugada buscando el idilio,
la pasión,
justo antes de que llegue la mañana y ponga nuevos colores en tu mejilla.
Soy la pieza que le falta al rompecabezas de tu vida,
soy la vida, el sueño, tu destino.
Soy.
como un perro feroz hasta el Hotel de Corazones Rotos.
Allí te mordería los labios, pero estaría dispuesto a que tiraras mi campera,
me golpearas en la cara, o también podrías hacerme caer,
hacer lo que quieras, y solo te pediría un favor:
-baby, no pises mis zapatos de gamuza azul-
Podría creerme Lennon e invitarte a pasarnos una semana en la cama,
por la paz mundial.
Imaginar que no existe cielo arriba, ni infierno abajo,
solo vos en el medio, justo ahí, parada,
esperando con tu boleto para viajar por el cielo con diamantes, y yo,
aunque griten –hey, tenés que esconder tu amor- te invitaría a subir a mi coche
y susurraría “woman” en tu oído.
Si fuera Charly sabría lo que necesito.
Sería el que cierra y el que apaga la luz,
aquel que como parte de la religión, reza por vos y pide que no bombardeen Buenos Aires,
no antes de que me mires a los ojos y te acerques a mí,
el que te puede estimular.
Lo cierto es que podría ser Neruda, Fito, Picasso,
o mil tipos más, pero soy Marcelo y solo tengo para darte estas pobres palabras
que conjugadas pueden hablarte de mí, de lo que tengo y puedo,
de estos y aquellos sueños, de los anhelos que anidan en mi corazón,
de las locuras que medito mientras pienso en qué locura se me podría ocurrir;
palabras estas que pueden hablarte de mi forma de amar, de crear, de amasar, de pintar, de soñar,
de tantas cosas que no cabrían en un papel.
Soy de un tiempo antes de ver la luna desde la luna.
Soy de esos años de sueños, soy un sueño realizado para realizar el sueño: otro patriota parido.
La esperanza, el Mesías, el salvador.
Un espíritu indómito, inquieto, inacabado, no complaciente.
En fin, puedo decirte que soy el destinado a despertarte por la medianoche,
a sacarte de la cama para escaparnos por la madrugada buscando el idilio,
la pasión,
justo antes de que llegue la mañana y ponga nuevos colores en tu mejilla.
Soy la pieza que le falta al rompecabezas de tu vida,
soy la vida, el sueño, tu destino.
Soy.
miércoles, febrero 09, 2005
SI LA ENCUENTRAS...
Si la encuentras en algún lugar,
si la cruzas por ahí,
dile,
que todavía conservo la ilusión,
que todavía la espero,
que aun guardo un poema
que aguarda por ella.
Si la encuentras en algún lugar,
si la cruzas por ahí
si la cruzas por ahí,
dile,
que todavía conservo la ilusión,
que todavía la espero,
que aun guardo un poema
que aguarda por ella.
Si la encuentras en algún lugar,
si la cruzas por ahí
martes, febrero 08, 2005
DESOLACION
Por qué tuve que tomar esos labios?
Si yo hubiese sabido de esta ausencia
no habría tomado nunca esos labios.
Si yo hubiese sabido de este vacío
nunca habría probado esos besos
Los hubiera dejado pasar,
correr, como aguas del arroyo
que buscan
ríos caudalosos que las disipen.
Pero no,
hice un cuenco con mis manos
para tomar sorbo a sorbo,
esos ósculos a escondidas.
Si yo hubiese sabido de esta ausencia
no habría tomado nunca esos labios.
Si yo hubiese sabido de este vacío
nunca habría probado esos besos
Los hubiera dejado pasar,
correr, como aguas del arroyo
que buscan
ríos caudalosos que las disipen.
Pero no,
hice un cuenco con mis manos
para tomar sorbo a sorbo,
esos ósculos a escondidas.
Suscribirse a Comentarios [Atom]