martes, diciembre 14, 2004
BAILANDO CON MIL PIES
Bailando con mil pies, “prendido a tu botella vacía”, contempló ese estadio justo a la hora mágica. Sabía que las alternativas y las chances disminuían conforme avanzaban las agujas del reloj.
Un sable samurai recortó el viento y lo transformó en suave brisa. El humo pesado fue sahumerio de sándalo. Mientras, abrió los brazos y se entregó al imperio de las sensaciones olvidadas –y que sea lo que Dios quiera- ¡y qué importan el destino fijado, la fortuna marcada, el pasillo de las almas limpias predestinadas! Ya nada podría ni podrá rescatarlo. La soga es cada vez más corta, mas limpia…
“tengo sed” dijo al amanecer y bebió tus ojos, secó sus manos con tu vestido nuevo y se limpió de maquillajes en las aguas del desierto río.
Un sable samurai recortó el viento y lo transformó en suave brisa. El humo pesado fue sahumerio de sándalo. Mientras, abrió los brazos y se entregó al imperio de las sensaciones olvidadas –y que sea lo que Dios quiera- ¡y qué importan el destino fijado, la fortuna marcada, el pasillo de las almas limpias predestinadas! Ya nada podría ni podrá rescatarlo. La soga es cada vez más corta, mas limpia…
“tengo sed” dijo al amanecer y bebió tus ojos, secó sus manos con tu vestido nuevo y se limpió de maquillajes en las aguas del desierto río.
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