martes, junio 08, 2004

LA PAZ

La encontré allí. Tenía las mejillas rosadas y una alegría inocultable.
Todo se podía justificar.
Las mejillas, hicieron cargo al frío, y las risas culparon al alcohol.
Hay, sin embargo, una lágrima que regentea todo desde el mostrador que está tras los párpados. Allí atrás se acumulan legiones.


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