viernes, abril 30, 2004

Los super ratones me habían llevado a su guarida. Los quesos reinaban en el lugar. El penetrante olor pegó como toalla mojada. Aturdía. A partir de ahí, fue como cuando varían las condiciones de luz de un ambiente a otro: se tarda en acostumbrar los ojos, hasta que se ve.
Aparecieron fiambres, y con el despertar de los sentidos, tambien vinos, cervezas como mujeres: rubias, rojas y negras. Los mariscos agazapados llegaron a asomar cuando el piano dictaba notas al musico y este las buscaba entre las teclas. entonces, el aroma a queso se perdió entre otros sabores y calores.Yo, que solo me ineteresaba en los superheroes, terminé derritiendo quesos y brindando cuando la lluvia no importaba.

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