viernes, abril 30, 2004
“Borrachos volvimos a la madrugada ... atrás en la noche quedaron quimeras”
¿Por qué nadie comprende que estás sola y perdida? ¿qué sos una pequeña?
Olvidaste el walkman en aquel banco, sin embargo, la música no está. Siguió tu senda y ahora, se te adelanta, se te cruza en las esquinas. Ella es nueva, y además tiene alas.
Allá, abajo, una plaza resiste, no se va, no se muere, pero el amor no se acaba en noches sin dueño.
Nosotros nos abrigamos con estrellas, que cubrieron nuestra retirada.
Frente al portón, umbral de este lado del universo, las llaves se esconden en tu bolso y se alejan de tus manos. Cuando quiero ser el portero, explicás: - no estoy borracha -.
Adentro
La tristeza en tu cuarto es total, y pedís que apague las luces. Sospecho que es para no verte llorar. ¿Por qué nadie comprende? No necesitás mucho mas que un cuento para dormir, caricias breves y un beso en la frente.
La mañana
No, no fue un accidente, tu alma es la que se desangró aquella noche.
No fue tampoco el alcohol. La tristeza te embriagó ¿por qué nadie te comprende?
Un cuento antes de dormir, una canción de cuna, es lo que precisas. Un exorcismo de malos sueños, una tormenta menos en el mar.
Sabés, tu hora aun no llegó y aun cuando no creas, Dios juega de tu lado.
Baila, sonríe, la noche pide mucho y no da nada.
La noche es cruel, te quita, roba y mata. Está maldita. Seduce y estruja tu corazón. Rompe en pedazos, hace añicos y te deja. Corre, se aleja de ti. Te tienta, te acercas y te arranca la vida. Mientras, un ángel, trae paz. Te rescata y libera. Seca tus lagrimas, abre la celda y te lleva a la luz, pero estas tan acostumbrada a la obscuridad...
¿Por qué nadie comprende que estás sola y perdida? ¿qué sos una pequeña?
Olvidaste el walkman en aquel banco, sin embargo, la música no está. Siguió tu senda y ahora, se te adelanta, se te cruza en las esquinas. Ella es nueva, y además tiene alas.
Allá, abajo, una plaza resiste, no se va, no se muere, pero el amor no se acaba en noches sin dueño.
Nosotros nos abrigamos con estrellas, que cubrieron nuestra retirada.
Frente al portón, umbral de este lado del universo, las llaves se esconden en tu bolso y se alejan de tus manos. Cuando quiero ser el portero, explicás: - no estoy borracha -.
Adentro
La tristeza en tu cuarto es total, y pedís que apague las luces. Sospecho que es para no verte llorar. ¿Por qué nadie comprende? No necesitás mucho mas que un cuento para dormir, caricias breves y un beso en la frente.
La mañana
No, no fue un accidente, tu alma es la que se desangró aquella noche.
No fue tampoco el alcohol. La tristeza te embriagó ¿por qué nadie te comprende?
Un cuento antes de dormir, una canción de cuna, es lo que precisas. Un exorcismo de malos sueños, una tormenta menos en el mar.
Sabés, tu hora aun no llegó y aun cuando no creas, Dios juega de tu lado.
Baila, sonríe, la noche pide mucho y no da nada.
La noche es cruel, te quita, roba y mata. Está maldita. Seduce y estruja tu corazón. Rompe en pedazos, hace añicos y te deja. Corre, se aleja de ti. Te tienta, te acercas y te arranca la vida. Mientras, un ángel, trae paz. Te rescata y libera. Seca tus lagrimas, abre la celda y te lleva a la luz, pero estas tan acostumbrada a la obscuridad...
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